Opinión: 
11 de Enero del 2004
Minería, soberanía y doble estándar
por César Padilla Ormeño
Que las empresas mineras
transnacionales no paguen los impuestos que debieran, no
es en Chile una novedad para nadie. Los mecanismos a
utilizar para cumplir con esta obligación son aún una
gran nebulosa donde se entrecruzan y contraponen
intereses y opiniones diversas. Hay quienes exigen
aplicar la legislación existente de la manera más
estricta a objeto de lograr que queden en nuestro país
los impuestos de la explotación minera en beneficio de
todos los chilenos.
El ministro de Hacienda
Nicolás Eyzaguirre solicitó amablemente que sean estas
transnacionales las que por iniciativa propia, renuncien
a la ganancia a la que ilegítimamente se han
acostumbrado a riesgo de que la sociedad, hasta ahora
intencionalmente mal informada, se canse de los abusos
económicos de dichas empresas. ¿Cuanto hemos perdido los
chilenos por esta mala práctica minera? , cabe
preguntarse. La respuesta es incierta, pero sabemos que
esta pérdida es extremadamente alta. Una muestra de ello
es que el alza de impuesto al 19 por ciento no hubiese
sido necesaria si las empresas mineras pagaran lo que
realmente corresponde.
Sabemos además que muchos
beneficios sociales podrían costearse con esos ingresos
hasta ahora perdidos. Sin embargo, no tenemos
conocimiento del costo ambiental que tendrá la
recuperación del daño causado por la minería,
considerada una de las actividades más contaminantes del
planeta y en ningún caso sustentable.
Las
mineras por su parte exigen no cambiar las reglas del
juego, las cuales han permitido regalar durante más de
10 años parte importante de uno de nuestros principales
patrimonios: el minero. En este escenario, aparece el
royalty como un primer esfuerzo en la recuperación de la
soberanía perdida en el camino de restablecer los
legítimos derechos constitucionales sobre los minerales.
Se debiera entonces, como existe en otros países,
implementar ambas medidas, es decir, el pago de
impuestos y la aplicación del royalty.
En este contexto, no se entiende como algunos defienden
ruidosamente la soberanía frente a un proyecto de
conservación de nuestro patrimonio natural, biológico y
genético como es el parque Pumalín, o enarbolan
argumentos de soberanía y seguridad nacional como la
principal razón para enmarcar la discusión sobre la
posición boliviana respecto a la mediterraneidad.
Asimismo, desconocen el derecho soberano y garantizado
en la Constitución de disponer de nuestros recursos del
subsuelo, posición que aparece contradictoria,
inconsistente y poco consecuente. Lo único que
explicaría este doble estándar seria la desinformación o
la existencia de intereses que se alejan del bien común
del país. En todo caso, cada día que pasa se pierde la
oportunidad de recuperar en el tema minero una soberanía
hasta hoy renunciada.
El señor
Padilla es encargado del área Minería y Medio Ambiente
del Observatorio Latinoamericano de Conflictos
Ambientales OLCA.
Versión original
Este artículo fue publicado también en granvalparaiso.cl , el 19 de enero de 2004, bajo el título
Chile debe recuperar sus minas
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