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14 de Diciembre de 2019

Madrid | Declaración conjunta de la sociedad civil sobre la COP25


Los grandes contaminadores y los países del norte están arrojando gasolina al fuego de la crisis climática, abriendo deliberadamente el camino para aún más combustibles fósiles.

Incluso antes de que comenzara la COP25, estaba claro que los grandes contaminadores, incluidas las industrias de combustibles fósiles, agricultura, silvicultura y mercados de carbono, planean condenar al mundo a un calentamiento catastrófico en los próximos años. Los planes de expansión de la industria de combustibles fósiles para el 2030 nos llevaría al menos a 50% por encima del objetivo de 2˚C y a 120% más de lo compatible con el compromiso global de limitar el calentamiento en 1.5˚C. Se prevé que la gran mayoría de esta expansión provenga de los EE.UU. Y Canadá.

Los grandes contaminadores trajeron su agenda directamente a los pasillos de la ONU en la COP25. Con la ayuda de gobiernos como Estados Unidos, la Unión Europea, Australia, Canadá y otros históricamente responsables de la crisis climática. Estos contaminadores en lugar de proteger, están avanzando estratégicamente esta agenda mortal :

Quieren utilizar los mercados de carbono para "compensar" en lugar de reducir las emisiones, mediante la mercantilización de la naturaleza y através del comercio de carbono hacia el Sur, mecanismos que se traducirán en violaciones desproporcionadas de los derechos de las mujeres, los jóvenes, los pueblos indígenas y las comunidades en primera línea.

Los países y corporaciones contaminantes están impulsando las llamadas "soluciones basadas en la naturaleza", que puede ser un eufemismo para la quema de biomasa a gran escala, las tecnologías de almacenamiento de carbono y las compensaciones para el comercio de carbono, que competirán con la producción de alimentos y fomentarán la deforestación.

Quieren ir aún más lejos y abrir la puerta a las peligrosas tecnologías de geoingeniería para rociar azufre en la atmósfera de la Tierra para evitar que el calor del sol llegue al planeta.

Como resultado, la seguridad de alimentos y la integridad de los ecosistemas biodiversos se verán amenazados simultáneamente por el cambio climático, por los proyectos de comercio de carbono y por la disrupción de la geoingeniería a escala planetaria. Todo esto para que los grandes contaminadores puedan continuar extrayendo, quemando y haciendo lucro de los combustibles fósiles.

Estos contaminadores saben que están causando estragos en el planeta, pero buscan extraer la mayor cantidad de ganancias posibles a corto plazo con la vana idea de que su riqueza los protegerá de los impactos del colapso planetario.

Es por eso que, además de todo lo anterior, buscan evitar cualquier responsabilidad por esta destrucción deliberada al fomentar una exención contra la responsabilidad y bloquear la idea de compensación y financiamiento en las discusiones de Daños y Perdidas, que están diseñadas para proteger a las comunidades en la primera línea de los impactos destructivos.

Si estas propuestas, producto de la captura corporativa de los gobiernos, se materializan en un "acuerdo" al finalizar esta COP, será, sin lugar a duda, un acuerdo solo para las élites corporativas, mientras que condenará a los pueblos y al planeta. Tal acuerdo ignoraría por completo las recomendaciones de la ciencia, incluida la presentada por el IPCC. Condenaría a los que están en la primera línea de la crisis climática, mientras oculta los crímenes de los contaminadores. Y conduciría a un aumento de la desigualdad y no a un aumento de la ambición climática, sin reducciones de emisiones reales y sin un camino hacia 1.5˚C.

Los expertos han aseverado que la amenaza existencial que el cambio climático representa, supera la de las armas de destrucción masiva. Necesitamos medidas audaces, transformadoras e inmediatas: debemos evitar la proliferación de los combustibles fósiles. Debemos acelerar una transición justa y pacífica hacia un futuro seguro, saludable y sostenible para todos. Debemos hacer que los grandes contaminadores paguen por el daño que han causado.

No es demasiado tarde para que los gobiernos cambien los resultados de la COP25. En estas últimas horas, no es demasiado tarde para que los países en desarrollo se mantengan firmes y rechacen decididamente la agenda de los contaminadores. La necesidad es clara: avanzar en soluciones reales, no en mercados de carbono. Asegurar que los países desarrollados proporcionen recursos financieros y tecnología para ayudar a evitar y minimizar los peores impactos del cambio climático. Respetar los derechos de género, jóvenes y humanos, incluyendo los derechos de los pueblos inígenos. Y, reconociendo que estos contaminadores conocen bien los daños que han causado, proteger el derecho soberano de las naciones a responsabilizarlos.

Desde el Amazonas hasta el Ártico, nuestro mundo está en llamas. Permitir la expansión de la producción de carbón, petróleo y gas en este momento de la historia es arrojar gasolina al fuego.

Para respaldar esta declaración, firme aquí: https://bit.ly/2RYa2EF

https://cumbresocialclima.net/programa/

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