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07 de Noviembre de 2020

Transnacionales salmoneras al asalto del proceso constituyente en en la Patagonia chilena



Para las compañías nacionales e internacionales que operan en el segundo país productor y exportador de salmones, es clave influir, condicionar y dotar de sus contenidos estratégicos al emergente proceso constituyente chileno, tanto a nivel central como en las regiones donde se encuentran sus inversiones e intereses económicos y geo-políticos, evitando que puedan ser afectados en el mediano y largo plazo.

Por: Leticia Caro K.
Grupo Familias Kawesqar Nómades del Mar
y Juan Carlos Cárdenas N.
Centro Ecocéanos
07 de noviembre de 2020

La Asociación de Salmonicultores de Magallanes acaba de lanzar su plataforma somosmagallanicos.cl, cuyo objetivo es “conectar, movilizar y construir junto a los magallánicos una mejor región”. Con esta iniciativa, la patronal salmonera intentará influir e intervenir en el proceso y la discusión constituyente que efectuará la sociedad patagónica a partir de abril de 2021.

Es interesante señalar que la Asociación de Salmonicultores de Magallanes se encuentra constituida mayoritariamente por empresas transnacionales. Ejemplo de ello son la recién llegada compañía Australis Seafoods, propiedad de Joyvio / Lenovo (China).También está presente Cermaq / Mitsubishi (Japón); Multiexport, de la japonesa Mitsui junto a sus socios chilenos Gutierrez, Borda y Del Pedregal; Salmones Cabo Pilar, filial de la transnacional noruega-norteamericana Nova Austral, empresa que actualmente tiene suspendida su membresía debido a las denuncias por entrega de información sanitaria y ambiental fraudulenta al Estado y a los consumidores internacionales; Blue River, propiedad de la familia Sarquis y del grupo Yaconi-Santa Cruz, una de las siete familias que controlan la pesca en Chile; y Salmones Magallanes, perteneciente a AquaChile S.A, la segunda productora de salmón de cultivo industrial a nivel mundial, de propiedad del holding AgroSuper de la familia Vial,

La influencia que actores e intereses extra-regionales intentan incrementar en la Patagonia, había quedado evidenciada con anterioridad durante la controvertida visita de los reyes noruegos Harald V y Sonja, con 60 empresarios nórdicos, a la austral ciudad de Puerto Williams, durante marzo del 2019, con el objetivo de promover el establecimiento de enclaves salmoneros industriales a ambos lados del estratégico canal Beagle, lo cual alertó a la ciudadanías de Chile y Argentina, y a las comunidades Kawesqar y Yagán, sobre el intento de control transnacional en una de las últimas regiones prístinas del planeta.

¿Porqué la industria transnacional salmonera necesita influir en el proceso constituyente chileno?

La mega industria salmonera transnacional se encuentra en pleno asalto de la Patagonia con miras a convertirla en las próxima década en una de las principales regiones productoras y exportadora de salmón a nivel global. Según el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), la producción chilena de salmónidos de exportación superó las 989.000 toneladas durante el 2019, alcanzando la región de Magallanes y Antártica su mayor producción histórica: 111.556 toneladas métricas.

Para continuar potenciando este proceso de expansión productiva y territorial, Sernapesca autorizó este 2020 sembrar 162,6 millones de salmones para la próxima temporada productiva. Con ello, la producción de la región de Los Lagos aumentará en un 3%, la de Aysén en un 4% , y la de Magallanes y Antártica chilena en un 44%.

Esta dinámica gubernamental-empresarial consolida entonces tanto, el monocultivo intensivo de salmón Atlántico (Salmo salar), como el liderazgo de las regiones patagónicas en el incremento exponencial de las producciones industriales de salmónidos de cultivo, las que se valorizan en 270 millones de dólares durante los próximos tres años.

Esto es parte del denominado “Programa Estratégico Meso Regional Salmon Sustentable”, que impulsa con dinero púbico el Ministerio de Economía y la CORFO, para que la industria alcance una producción total de 1,2 millones de toneladas anuales de salmónidos de exportación para el 2032.

Tarea Ciudadana: Avanzar hacia una Asamblea Constituyente libre y soberana

Para las compañías nacionales e internacionales que operan en el segundo país productor y exportador de salmones, es clave influir, condicionar y dotar de sus contenidos estratégicos al emergente proceso constituyente chileno, tanto a nivel central como en las regiones donde se encuentran sus inversiones e intereses económicos y geo-políticos, evitando que puedan ser afectados en el mediano y largo plazo.

El pueblo chileno tendrá la primera oportunidad de elaborar democráticamente una Constitución en sus 210 años de vida republicana. Este inédito proceso constituyente en curso es consecuencia directa del masivo levantamiento popular del 18 de octubre de 2019 contra décadas de abusos del sistema neoliberal, del cual la mega industria salmonera es uno de sus pilares claves.

Frente a esta situación, la mayoría de los partidos representados en el Parlamento respondió diseñando un itinerario constituyente para frenar la explosión social, e impedir el “poder constituyente originario”, canalizando por una vía inocua para el actual modelo neoliberal y el sistema de democracia restringida y tutelada, la gran energía liberadora de la rebelión popular.

A pesar de las limitaciones impuestas por la reforma constitucional del 24 de diciembre de 2019 (como el quórum de 2/3 para aprobar las disposiciones de la nueva Carta Fundamental y la prohibición de poner en discusión los tratados internacionales firmados por Chile, además de serias limitaciones a la posibilidad de elección de ciudadanos independientes como delegados a la Convención Constitucional), la ciudadanía aprobó masivamente en el plebiscito del 25 de octubre (78,3% de los votantes) la idea de redactar una nueva Constitución para eliminar la elaborada en 1980 bajo la dictadura del general Pinochet, y maquillada el 2005 por el gobierno de Ricardo Lagos.

A su vez, 79,9 % de los ciudadanos y ciudadanas participantes votaron por una Convención Constitucional encargada de redactar la nueva Carta Magna a partir del segundo trimestre de 2021.

Participación informada, movilización y control social

Para que existan cambios reales que permitan la democratización de la
sociedad chilena, los ciudadanos y ciudadanas tienen el desafío de
mantenerse alertas, informados y movilizados en todo momento, para transformar la Convención Constitucional en un organismo libre y soberano, el cual determine sus propias normas de funcionamiento, para establecer una verdadera Asamblea Constituyente.

La mayoría parlamentaria y los poderes fácticos que controlan el país, han fijado reglas que impiden la autorregulación del órgano constituyente como el quórum de 2/3 y la prohibición de discutir temas como los más de 400 tratados internacionales firmados por Chile, que atan nuestra economía, medio ambiente, educación y salud, entre otros, al neoliberalismo mundial y a la dominación de grandes empresas transnacionales.

El mayor desafío que enfrenta la ciudadanía magallánica es declarar a la Convención
Constitucional como libre y soberana, lo que equivaldría a transformarla en una verdadera Asamblea Constituyente. Para que ello sea posible se necesitará:

a) Continuar presionando a la casta política y los poderes fácticos mediante grandes movilizaciones sociales a nivel nacional, con el objetivo de satisfacer las reivindicaciones políticas, sociales y económicas inmediatas, asegurando un proceso constituyente participativo y democrático;

b) Exigir a los partidos políticos y al Parlamento reformas legales que posibiliten la elección de una Convención Constitucional de delegados y delegadas independientes, que provengan de los movimientos sociales, pueblos originarios y de la ciudadanía crítica;

c) Elegir candidatos/as representativos de los movimientos y organizaciones sociales basados en compromisos explícitos para que impulsen normas de funcionamiento de la Convención Constitucional, y principios constitucionales que faciliten los cambios estructurales exigidos por las grandes mayorías;

d) Asegurar el control social sobre los/as delegados/as constitucionales para que
rindan cuentas periódicas sobre su labor en la Convención ante las organizaciones sociales que los eligieron;

e) Establecer una mayoría absoluta (50% +1) de delegados (as) que decidan cambiar el Estado subsidiario neoliberal, por uno que sea garante de derechos sociales, y la restringida democracia representativa actual tutelada por el poder empresarial y militar, en una democracia participativa a nivel territorial, la cual combine formas de democracia representativa y de democracia directa (1).

Según el planteamiento del historiador Sergio Grez, esta mayoría transformadora debería introducir el denominado “plebiscito intermedio” para que sea la ciudadanía la que, mediante una mayoría absoluta, dirima todos aquellos cambios que no se superen el quórum de 2/3 de aprobación en la Convención Constitucional. De este modo se evitaría que una minoría conservadora de tan solo un tercio de los delegados constitucionales bloquee las esperanzas de cambio de la gran mayoría de la población.

Por un Estado plurinacional, pluriétnico y pluricultural

El proceso constituyente aún no incluye a los pueblos originarios. Para ello es necesaria la realización de una consulta indígena libre, previa, e informada, que es la única forma de evitar los vicios asociados a los denominados escaños reservados. El proceso constituyente debe incluir al Convenio 169 de la OIT de Naciones Unidas como un instrumento que permita derimir la participacion autónoma de los pueblos indígenas desde sus territorios, sin la mediación de las militancias partidistas, ni la existencia de candidatos vinculados a los sectores empresariales extractivistas de las áreas de los monocultivos intensivos forestales, acuícolas o agrícolas.

No es la “cocina política” que se llevó a cabo en noviembre del 2019, la que debe continuar decidiendo el futuro del pueblo chileno y de los pueblos originarios que existian miles de años antes que el establecimiento de la República de Chile

Este inédito proceso político, social y cultural que se está dando en el “país-laboratorio del neoliberalismo mundial”, proviene desde abajo, a la vez que cuenta con un amplio y transversal apoyo ciudadano y constituyente. Estas son las únicas garantías que tiene el pueblo chileno para ser el titular efectivo de la soberanía, y construir un Estado democrático garante de derechos sociales, plurinacional, pluriétnico y pluricultural, cuyo objetivo sea la eliminación de las bases políticas, económicas y culturales del ortodoxo sistema neoliberal impuesto a sangre y fuego en Chile a partir de 1973.

Referencias
1. https://www.radiodelmar.cl/2020/10/historiador-sergio-grez-aplastante-triunfo-del-apruebo-y-c-constitucional-es-solo-un-primer-paso-debemos-avanzar-hacia-una-asamblea-constituyente-libre-y-soberana/

https://www.radiodelmar.cl/2020/11/transnacionales-salmoneras-al-asalto-del-proceso-constituyente-en-en-la-patagonia-chilena/

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