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- Chile:
Constituyentes Socioambientales

12 de Febrero de 2021

Francisca Fernández: “Debemos pensar los buenos vivires como horizontes emancipatorios para una transformación radical”



Francisca Fernández Droguett es antropóloga y desde hace años se hace parte de organizaciones sociales y territoriales con el horizonte en la superación de la mercantilización y privatización de la vida. Hoy es candidata a la Convención Constitucional en la lista Movimientos Sociales: Unidad de Independientes por el Distrito 10 junto a reconocidas figuras del activismo como Karina Nohales y Luis Mesina. Para la candidata, el Estado debiese abandonar la figura de la subsidiariedad y su configuración centralista, para convertirse en un Estado garante de derechos humanos colectivos e individuales y de la naturaleza, reconociéndose Chile como un país plurinacional.

Por: Loreto Contreras Orellana - El Desconcierto

Desde Bienes Comunes de El Desconcierto, conversamos con candidatos y candidatas constituyentes de diferentes sectores políticos y sociales con propuestas que buscan incluir al medioambiente como uno de los ejes centrales en sus programas.

A continuación, compartimos los principales lineamientos y posturas de Francisca Fernández Droguett, antropóloga y candidata a la Convención Constitucional en la lista Movimientos Sociales: Unidad de Independientes por el Distrito 10.

Tu nombre fue uno de los que barajaron inicialmente desde la Coordinadora Feminista 8M para ser candidata a la Convención Constitucional tras un largo debate sobre participar o no. Sin embargo, aceptaste pocos días antes de la inscripción de listas ¿qué te hizo cambiar de opinión?

He sido enfática en la crítica estructural hacia la convención. Lo que los territorios movilizados hemos estado reivindicando desde el 18 de octubre es el fin de la Constitución del 80 por medio de una asamblea constituyente plurinacional, feminista y ecológica, desde el reconocimiento del poder originario de los pueblos. Sin embargo, con el acuerdo de paz en que varios partidos políticos suscribieron en noviembre del 2019, nos coartaron este momento imponiendo un proceso institucional en que, por ejemplo, las candidaturas fueran inscritas bajo la misma lógica de elecciones por diputados, con lo que tuvimos que desplegarnos en la búsqueda masiva de patrocinios quienes éramos independientes. Pero lo más complejo es que fue un acuerdo bajo un manto de impunidad hacia las violaciones sistemáticas a los derechos humanos durante la revuelta, donde persiste la cárcel política ante quienes se movilizaron.

El cambio de opinión tiene que ver justamente con lo descrito, entender que las barreras y las trabas son reales, y que este es solo un hito más dentro de un camino hacia cambios estructurales, donde nuestra apuesta es visibilizar las construcciones y los debates colectivos no sólo de ahora, sino desde décadas de resistencia. Es por ello que acepto este desafío desde la importancia de instalar nuestras demandas.

Nos encontramos en medio de la crisis de la representación política, ¿cómo se expresa?

La crisis de representación política tiene mucho que ver con que los partidos políticos se han apropiado de dicha representación, excluyendo y negando las demandas históricas de comunidades, movimientos sociales y pueblos, y al mismo tiempo perpetuando los intereses y privilegios de las élites. Por lo tanto, la crisis de representación refleja una problemática de larga data pero que hoy se agudiza ante una crisis social, sanitaria y ecológica, y ante las demandas urgentes de los sectores movilizados desde la revuelta social. Hoy requerimos pensar lo político como parte de nuestra cotidianidad, de nuestras reivindicaciones mediante la transversalización de nuestras reivindicaciones.

¿Cuáles son sus consecuencias para la democracia?

Primero es importante pensar qué democracia queremos ya que la actual representa, defiende e impone los intereses de las élites en desmedro de los intereses de los pueblos, desde una violencia sistemática hacia los mismos. La democracia que queremos es una participativa, directa, feminista y plurinacional, que resguarde la autonomía y autodeterminación de los territorios.

¿Y en materia socioambiental?

Con la dictadura cívico-militar y la consolidación del Estado subsidiario, los bienes comunes naturales fueron privatizados. Un caso a destacar es la creación en 1981 del Código de Aguas, estableciendo un mercado de aguas mediante la figura de derechos de aprovechamiento, con lo que el agua se puede comprar, vender, arrendar y hasta hipotecar. La mercantilización y privatización han profundizado el despojo territorial, la desertificación y la sequía, por lo que adquiere un carácter de urgencia garantizar la protección y restauración de los ecosistemas a través del reconocimiento de los derechos de la Naturaleza, la gestión comunitaria de los bienes comunes naturales y la participación en ordenamientos y planes territoriales.

Tu candidatura, ¿cómo responde a ésto?

Mi candidatura responde a diversos proyectos colectivos que desde años vienen desarrollando distintas luchas relativas a lo comentado anteriormente. Soy integrante del Movimiento por el Agua y los Territorios, la Coordinadora Feminista 8M y la Cooperativa La Cacerola, instancias que dan cuenta de procesos comunitarios de luchas relativas a demandas excluidas de la agenda pública de este gobierno y los anteriores. Por ello esta candidatura se sostiene desde propuestas generadas tanto en el marco de la revuelta como de disputas históricas, siendo fundamental propiciar mecanismos participativos para la elaboración de los ejes fundantes de una nueva constitución.

¿Qué rol debe tener la vía electoral dentro de los procesos de transformación de los pueblos?

Históricamente el principal rol que ha tenido la vía electoral en Chile es la perpetuación de los privilegios de quienes han dirigido el país, a través de una democracia tremendamente limitada, dejando de lado toda posibilidad real de injerencia de las comunidades, pueblos y territorios, por lo tanto es fundamental pensar lo electoral como un mecanismo que, junto con otras formas de acción colectiva, permita dar cuenta de las demandas populares e incidir sobre las formas de abordarlas y resolverlas.

¿Qué vías complementarias existen?

La principal vía que han tenido los pueblos para la generación de transformaciones estructurales ha sido la movilización social, que de hecho no la vería como complementaria sino todo lo contrario, la base desde donde presionar, incidir y desbordar la institucionalidad.

¿Qué tipo de organización debiese tener el Estado para democratizar la sociedad?

El Estado debiese abandonar la figura de la subsidiariedad y su configuración centralista, para convertirse en un Estado garante de derechos humanos colectivos e individuales y de la naturaleza, reconociéndose Chile como un país plurinacional, en que confluyen y conviven diversos pueblos (originarios, afro, migrantes), intercultural y plurilingüístico, mediante una organización federativa en que se garantice la autodeterminación territorial.

¿Qué lugar tienen las comunidades y los territorios como espacios de acción política?

Diría que las comunidades, los pueblos y territorios son propiamente tales espacios de acción y deliberación política desde apuestas colectivas, en que reside el poder originario para todo proceso constituyente, por lo mismo se debiese garantizar su participación en la creación de la nueva Constitución intencionando la reconversión de la Convención en una asamblea plurinacional, feminista y ecológica.

¿Cómo la democratización y el proceso de lucha pueden influir en la construcción del buen vivir?

Propongo pensar el proceso de manera inversa, cómo desde los buenos vivires que han construido los pueblos se puede incidir en procesos de democratización y sin duda ha sido gracias a la lucha histórica que han dado las diversas colectividades que hemos podido avanzar. Debemos pensar los buenos vivires como horizontes emancipatorios para una transformación radical del mundo que hoy habitamos, más allá del capitalismo, el extractivismo, el patriarcado y el colonialismo, como dijeran las y los zapatistas “donde otro mundo es posible”.

Retomando el eje socioambiental, en Chile muchos territorios junto a las comunidades que los habitan han sido condenadas al sacrificio en nombre del desarrollo. ¿Qué alternativas existen desde el feminismo de los pueblos?

Es importante partir señalando justamente eso, hablamos de territorios en sacrificio y no de zonas de sacrificio, ya que hablar de territorio es dar cuenta de espacios donde habitan e interactúan comunidades humanas y no humanas con y desde la naturaleza, en que confluyen identidades, modos de vida y ecosistemas, por lo tanto, es mucho más que una zona, es un lugar de vida y de construcción de horizontes políticos. Por otra parte, hablamos en sacrificio y no de sacrificio ya que mientras se mantenga la misma matriz productiva, energética y de consumo, desde políticas extractivistas, todo territorio es propenso a ser sacrificado a costas de las ganancias de los poderosos de siempre.

Las alternativas desde el feminismo de los pueblos responden a años, décadas y a siglos de resistencias de los pueblos, en que se han habitado y vivenciado las alternativas posibles al extractivismo. La consolidación de economías territoriales solidarias es uno de los ejes de esa alternativa, para terminar con las grandes cadenas productivas expansivas que devastan los territorios, incentivando la agroecología, el cuidado de semillas nativas, las huertas urbanas y las redes populares de abastecimiento, en que otra economía es posible fuera y más allá del desarrollo.

Una de las principales e históricas demandas del Movimiento por el Agua y los Territorios es la desprivatización de las aguas. De hecho, a partir de los Cabildos por el Agua que realizaron en todo el país, emanó el Decálogo por los Derechos de las Aguas y su Gestión Comunitaria. ¿Qué opinas de que la desigualdad se reproduzca incluso en el acceso a este bien vital?

La privatización y mercantilización de las aguas en Chile es una de las principales aristas de la perpetuación de un modelo de desigualdad. Es simple, en nuestro país hay gente que no tiene agua, ni siquiera para cubrir sus necesidades básicas, y otros, unos pocos, tienen acaparado los derechos de aprovechamiento de aguas hasta un tiempo ilimitado. Si visitas localidades como San Pedro de Melipilla o Petorca puedes ver que en una ladera de un cerro todo está verde, y al frente todo seco. Y claro, esa zona verde está en manos del empresariado y de corporaciones del agronegocio, y es un claro ejemplo de como las aguas fluyen hoy según fluye el poder de las castas.

Las mal llamadas zonas de sacrificios fueron los lugares donde el apruebo tuvo los más altos porcentajes de votación. ¿Qué implica este “sacrificio” y cómo las mujeres y disidencias se encuentran en la primera línea frente a la devastación?

Es un sacrificio para potenciar y consolidar el poder económico de quienes sólo les interesa mantener sus ganancias por sobre nuestras vidas. Se sacrifican territorios supuestamente para el bien común, para el desarrollo económico del país, lo que sabemos que es una falsedad, pero lo más complejo, se opera como si la única forma de producir es mediante la explotación y devastación de la naturaleza.

Por ello es que nuestra apuesta es que se reconozcan los derechos de la Naturaleza, la protección, pero también la restauración de los ecosistemas a nivel constitucional, para que no existan más territorios en sacrificio. Y no hay duda, las mujeres y disidencias hemos sido clave para articular la resistencia contra las políticas de la muerte acuerpándonos, con la absoluta claridad que la primera autodeterminación territorial es la de nuestros cuerpos, y que en esta lucha somos y hemos sido primera línea.

Por último, de ser electa como constituyente y en el caso hipotético de levantar un bloque antineoliberal. ¿Cuáles serían los primeros puntos que tocarías del proyecto de nueva constitución?

Lo más relevante, en el día 1, es el tema del reglamento, el debate en torno a cómo organizaremos el proceso constituyente en vía de un cambio constitucional, garantizando la participación de las comunidades, los pueblos y territorios. Sabemos que no será sencillo ya que la Convención está pensada desde lógicas delegativas y no participativas, por lo que desde los movimientos sociales y pueblos debemos generar los mecanismos propios de reflexión adquiriendo un carácter de urgencia pensar metodologías participativas paralelas a la Convención pero que al mismo tiempo incidan en ésta. No hay que olvidar que mientras la Convención esté funcionando, en el marco del artículo 135, se podrán ratificar tratados de libre comercio, que son una de las principales aristas de profundización del neoliberalismo.

Por lo tanto, no podemos soltar las calles, debemos seguir movilizándonos en todo momento, no sólo para desbordar lo constitucional sino para exigir la libertad de las y los presos de la revuelta y el fin a la impunidad en la violación a los derechos humanos, recordando que si hoy estamos ante un proceso de cambio constitucional es exclusivamente gracias a las movilizaciones y a nuestra revuelta, la cual debe continuar.

El Desconcierto

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