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- Chile:

04 de Abril de 2008

El Tatio: Geisers en peligro


Más de doce mil años llevan los lickan antay en las quebradas y oasis del desierto de Atacama. Todavía cultivan quínoa, maíz, papas, algodón, calabazas y porotos. En San Pedro de Atacama viven 2.500 personas y los ayllu (comunidades familiares) que lo rodean se dedican a la agricultura y crianza de llamas y alpacas. Considerado capital arqueológica de Chile, el turismo se ha convertido en la principal actividad de San Pedro. A pesar de los millones de dólares que ingresan por este concepto, Conadi reconoce que decenas de familias atacameñas -unas 400 personas- viven aisladas en poblados moribundos como Aymani, Taira, Calachuz y otros. “Somos unos 4.500 lickan antay. Algunos, en las ciudades, no están reconocidos por el Censo. Creemos ser más. Hay pueblos que pertenecen a la comuna de Calama y Alto El Loa. En San Pedro de Atacama hay unos 15 ayllu. Somos siete u ocho mil personas, pero es una cifra vaga”, dice Rosa Ramos Colque, indígena de Machuca y dirigenta del Consejo de Pueblos Atacameños.
Los géisers de El Tatio, cerro La Torta y Apacheta son reclamados como territorio ancestral por las comunidades de Caspana, Machuca y Toconce, que poseen títulos. Temen que cualquier intervención y extracción del agua subterránea afecte manantiales, napas, vegas y bofedales de los que se alimentan. Saben que la frágil biodiversidad podría ser contaminada por efectos de residuos de la explotación geotérmica. Las mineras ya destruyeron los géisers de Puchuldiza.

En 2002 se declaró a la comuna y géisers de El Tatio -uno de los campos geotérmicos más importantes del mundo- como Zona de Interés Turístico. Cualquier intervención debe pasar por el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. “Intervenir los géisers de El Tatio es un atentado al agua y a la vida en Atacama y El Loa, que actualmente se secan por culpa de las mineras. Los géisers de El Tatio nos pertenecen ancestralmente. Son utilizados como zona de pastoreo. Hay napas y bofedales donde los pastores llevan a sus animales por generaciones. Están muy cerca de explotaciones mineras, por eso el Estado ha entregado la concesión. El proyecto estaba en carpeta desde 2001. Es un ecosistema muy frágil, allí están las principales nacientes de napas freáticas que van al Salar de Atacama, el punto más bajo de la cuenca. Además, afectará al río Loa”, dice Rosa Ramos.

“Dicen que se quiere ‘dotar al país de energía propia’. Codelco se asoció con transnacionales sin tomar en cuenta derechos ambientales y culturales del pueblo lickan antay y de la población local, manifestando una clara política pro empresarial”, dice Wilson Galleguillos, presidente del Consejo de Pueblos Atacameños.
Geotérmica del Norte, consorcio integrado por Enap, Codelco y Enel (Italia) -uno de los mayores accionistas de Endesa España-, intenta explotar los géisers. Enap y Antofagasta Minerals -del grupo Luksic- anunciaron su asociación para explorar proyectos geotérmicos. Antofagasta Minerals tendrá el 60 por ciento de la nueva sociedad. Enap y Enel poseen la Empresa Nacional de Geotermia (ENG), con proyectos por 200 millones de dólares.

“Intervenir El Tatio atenta contra la vida que practicamos los lickan antay en los oasis del desierto de Atacama. Han depredado los recursos hídricos, secando humedales y acuíferos altiplánicos. Empresarios informados de las falencias de la legislación minera y medioambiental, mediante un simple pedimento de exploración y pagando una patente, se adueñan del agua”, dice Wilson Galleguillos. Los “derechos” se tramitan en la Dirección General de Aguas (DGA) y se venden a las mineras interesadas en las aguas subterráneas de San Pedro de Atacama y de todo el Norte Grande. Los atacameños temen que proyectos geotérmicos dañen aún más las cuencas de los ríos Loa y San Pedro. El Movimiento por la Defensa del Agua y la Vida en Atacama afirma que el proyecto de Geotérmica del Norte “será ejecutado en la zona de nacimiento de esos caudales y afectará reservorios de aguas freáticas, así como vegas y bofedales”. A la alcaldesa Sandra Berna -de origen lickan antay-, también le preocupa el impacto de un proyecto geotérmico.

Las dos caras del turismo

El invierno altiplánico azotó a San Pedro de Atacama, Peine, Toconce y Ollagüe. Se desbordó el río Vilama y un alud alcanzó a Solor y Camar. Se bloquearon las rutas que unen San Pedro con los pasos de Sico y Jama. En Socaire desprendimientos obstaculizaron el paso. Ollagüe estuvo aislado. El camino a El Tatio colapsó. Cortes de caminos e interrupción del suministro de luz y agua son pan de cada lluvia. Durante el temporal anterior, en febrero de 2006, unas mil personas sufrieron igual suerte tras la crecida y desborde del Loa.
Betty Silvestre, de Toconao, dice: “La pérdida de animales siempre es catastrófica. Cuando el mal tiempo dura por varios días, no sólo se pierde ganado; los fuertes vientos y el hielo matan los cultivos”. Juana González, de Toconao, agrega: “Con el viento blanco los animales se desorientan. Todo lo perdemos de un día para otro”. Para decenas de familias, los animales son la única fuente de sustento.

Pero en esta misma época aumentan los turistas. Después de Torres del Paine e Isla de Pascua, San Pedro de Atacama es el tercer destino turístico del país. Cada año se acrecienta el colapso de los servicios básicos y hay cortes constantes de agua y luz. Desde 2000, el turismo crece a más de 30 por ciento anual. “En el oasis se instalaron decenas de empresas hoteleras sin respetar nuestra cultura, el estilo arquitectónico, la construcción de adobe. Imponen grandes proyectos y alojan a más de cien personas, poseen dos, cuatro piscinas, y consumen muchísima agua, aunque cerca haya ayllus que no tienen agua. Las normas son permisivas. Hay hoteles sobre sitios arqueológicos y sagrados, incluso en los ayllu. Son empresas privadas a veces de gente metida en política, por ejemplo, el concejal Juan Sota. Compró un sitio que es un cementerio indígena. Alteran la convivencia del oasis, la tranquilidad y respeto por nuestros espacios. Se provocan problemas en los ayllu; los pastores se ven invadidos por vehículos. Crece el consumo de agua y electricidad. La gente se ve obligada a alejarse pues son invadidos en su propio territorio”, dice Rosa Ramos. El hotel Explora Atacama -de la familia Ibáñez, dueña de D&S-, está ubicado en el ayllu de Larache. El hotel Terraluna está en el ayllu de Sequitor. Son inversiones millonarias. Ricardo Vilca, ex presidente del Comité de Aguas, denunció ante el Ministerio Público de Calama al hotel La Aldea. Según Vilca, introducían agua salada -bombeada desde una napa subterránea- en la red potable. El hotel se apoderaba del agua y no pagaba derechos. “El robo de agua sigue perjudicando a ayllus como Solor y Soncor”, dice. Las termas de Puritana fueron compradas por Explora en 1998. La Asociación de Regantes del río Vilama, posee los derechos de agua, y negoció con la empresa, pero Explora quiere adueñarse del lugar.

Felisa Cenzano, lickan antay de Catarpe, dice: “Ya no puedo regar toda mi chacra porque hay poca agua. Alcanzo a regar sólo un pedazo. Las cosechas se atrasan, los choclos y las peras no salen cuando tenían que salir, por falta de agua y por el cambio del clima. Pero no voy a vender nunca mi tierra”.

Agua sagrada

Machuca y otros poblados se oponen a que se intervengan los géisers. Sin embargo no se oponen a que se investiguen nuevas formas de energía, como la eólica. En 1958 hubo un intento de explotación en El Tatio que finalmente se desechó. “Hemos realizado un gran trabajo para preservar los géisers. Agotaremos todas las instancias para defender El Tatio y evitar la intervención minera que será muy negativa”, dice la alcaldesa Sandra Berna.

Geotérmica del Norte puede perforar, construir, y poner en marcha un sistema de extracción, producción y transformación de fluidos geotérmicos en energía eléctrica. Los trabajos podrían abarcar una superficie de 7.200 hectáreas. Enap ha señalado que el plan no intervendrá el terreno, a excepción de dos torres a nueve kilómetros de distancia de donde están las fumarolas, y hará sondajes para la extracción de vapor vía ductos que -dice-, no significarán daño al entorno. Corre el rumor que la electricidad generada sería utilizada por Codelco en Mansa Mina.

“Es obvio que el proyecto en los géisers afectará el ecosistema. Justamente el río Loa y sus afluentes están declarados agotados desde el año 2000. El río Salado también está protegido. El Tatio alimenta al río Salado. La zona posee muchas riquezas naturales y el gobierno y las trasnacionales han mirado este lugar para extraer riquezas y lucrar”, dice Wilson Galleguillos. Según el concejal Juan Sota “no hay géisers en el mundo que hayan sido intervenidos sin ser destruidos al menos en un 70 por ciento. No es solución para el problema energético de la región, de la minería ni para los poblados”. “A diferencia de la actividad minera, el turismo es una actividad de gran futuro y plenamente sustentable”, añade Ana Barón, arqueóloga y ex alcaldesa.
Entre el 11 y el 13 de enero se reunieron en Toconao los lickan antay en el segundo congreso atacameño. Acordaron “defender El Tatio, exigir la restitución de aguas, luchar por la prohibición de exploración y explotación de las aguas, y exigir la declaración de cuenca saturada”. Señalaron además que es necesario “buscar mecanismos para proteger las nacientes de aguas y que el Estado reconozca los territorios ancestrales, más de tres millones de hectáreas”, que demanda el pueblo atacameño. Vinka Espinoza Chocobar, dirigenta del Consejo de Pueblos Atacameños, dijo: “Defenderemos nuestras tierras y aguas. La tierra pertenece al pueblo lickan antay desde tiempos inmemoriales. Nos oponemos a cualquier intervención, sea del Estado o de empresas mineras, en nuestros territorios ancestrales. Declaramos la propiedad ancestral sobre las aguas que se ubican en nuestro territorio ya que son indispensables para asegurar la vida material y cultural atacameña”.

Gracias a la persistencia de las comunidades de Toconao, Peine, Socaire y San Pedro de Atacama, la Corema rechazó la extracción de aguas subterráneas en Pampa Colorada, un proyecto de Minera Escondida -de la transnacional BHP Billiton-. La extracción de más de 1.027 litros por segundo habría afectado al salar de Aguas Calientes II y a la laguna Tuyajto. “Fue un duro trabajo en contra de esta empresa que quiso saquear el patrimonio de nuestras comunidades, aprovechándose de sus necesidades, del desconocimiento de nuestra gente, tratando de usar su dinero para quitarnos nuestro más valioso recurso: el agua”, dice Guillermo González, presidente de la comunidad de Toconao. “Mientras las comunidades estén unidas se podrá detener el saqueo. Ya no estamos solos. No estamos en contra del desarrollo, pero no será a costa de nuestra cultura”, agrega

ARNALDO PEREZ GUERRA
En San Pedro de Atacama

(Publicado en “Punto Final” Nº 659, 4 de abril, 2008)

http://www.puntofinal.cl/659/geisers.php

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