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19 de Enero de 2023

Cinco Estrategias Corporativas para Manipular la Ciencia



Este tipo de estrategias de relaciones públicas corporativas son utilizadas principalmente por ocho sectores empresariales: alcohol; productos químicos y manufacturas; industrias extractivas (por ejemplo, minería); comida rápida y bebidas azucaradas; combustibles fósiles (petróleo y gas); juegos de azar; productos farmacéuticos (Big Pharma) y tecnologías médicas; así como las más infames corporaciones tabacaleras causantes de la muerte de millones de personas.

Por Thomas Klikauer - CounterPunch
Imagen por Nick Rooney

Desde el auge del capitalismo y las corporaciones, la manipulación de la ciencia ha estado en el centro de los esfuerzos de las grandes empresas y corporaciones - como las relacionadas con el tabaco, el amianto, la química, la farmacia, el azúcar, la comida rápida, y el petróleo y el gas. Esto supone una amenaza para la existencia humana y del planeta Tierra.

Durante décadas, las grandes empresas con ánimo de lucro se han ocupado de ocultar el daño que ellas y sus productos causan a la salud humana y a nuestro planeta.

Uno de los instrumentos clave en su lucha contra la naturaleza -y contra nosotros- ha sido un rechazo firme y prolongado de cualquier tipo de regulación estatal, a menudo construida en torno a la ideología del neoliberalismo y el siempre ilusorio (¡nadie lo ha visto nunca!) libre mercado que "se ocupa" de todo.

Sin embargo, lo que hacen las empresas va mucho más allá de la simple participación en el amado libre mercado: llega hasta lo más profundo de la influencia de la ciencia. Existen cuatro instrumentos básicos que las empresas y sus secuaces, como los abogados, las agencias de relaciones públicas y los grupos de presión, utilizan para manipular la ciencia, a menudo de forma indirecta y con bastante éxito.

Con demasiada frecuencia, estas empresas trabajan entre bastidores en salas de comités gubernamentales, organismos de financiación de la investigación, oficinas estatales y ministeriales, y similares. Estos cuatro instrumentos son:

  1. la manipulación de métodos científicos para predeterminar los resultados de la investigación;

  2. la reformulación de los criterios que establecen lo que es realmente una prueba científica;

  3. amenazas directas e indirectas contra científicos y académicos independientes; y por último,

  4. la promoción de políticas que aumenten la confiancia en las "pruebas" generadas por la industria.

Estos y otros métodos corporativos se utilizan para crear desinformación y, lo que es más importante, desinformación deliberada. Algunos de estos métodos están diseñados para crear dudas en la mente del público en general. Sirven como propaganda corporativa, lo que ahora se llama Relaciones Públicas.

Sin embargo, el propósito de manipular la ciencia es también fomentar la ignorancia, bloquear el conocimiento de los daños que crean los productos y las prácticas corporativas, al tiempo que se afirma tener un buen código ético y disposiciones de responsabilidad social corporativa. Por supuesto, lo que hacen las empresas a menudo se opone frontalmente a lo que nos dice la ciencia medioambiental.

Incluso la CNN, que por lo demás es favorable a las empresas, tuvo que admitir finalmente el 12 de enero de 2023 lo que muchos ya sabían: Exxon predijo con exactitud el calentamiento global desde la década de 1970, pero siguió poniendo en duda la ciencia del clima. Exxon también tiene un código ético y un informe de sostenibilidad muy bien elaborados.

Más allá de todo esto, la manipulación empresarial de la ciencia también se extiende a la normativa laboral y de salud pública, sobre todo cuando pone en peligro los beneficios y el poder de las empresas.

Hoy en día, vemos un nivel sin precedentes de ciencia financiada por empresas. Y lo que es peor, en los últimos años ha ido en fuerte aumento. Tal vez esto implique la recordada sentencia de Upton Sinclair que,
es difícil hacer que un hombre entienda algo
cuando su salario depende de que no lo entienda.

Para luchar contra la ciencia, las empresas suelen utilizar estrategias de (des)información muy peculiares que implican la financiación corporativa de la ciencia. Esto elimina la idea humboldtiana de que las universidades, la ciencia y los instrumentos científicos deben estar libres de la influencia político-corporativa.

Por el contrario, el proceso científico debe ser independiente de interferencias externas. Esto lo sabemos desde hace mucho tiempo. De hecho, desde Galileo Galilei, sabemos que la ciencia funciona mejor si el poder externo de la élite permanece muy distante.

La ciencia no debería estar dirigida y financiada por las empresas. Y lo que es peor, la ciencia creada por las empresas suele ser vendida como investigación "independiente" por los agentes de las relaciones públicas empresariales.

Este tipo de estrategias de relaciones públicas corporativas son utilizadas principalmente por ocho sectores empresariales: alcohol; productos químicos y manufacturas; industrias extractivas (por ejemplo, minería); comida rápida y bebidas azucaradas; combustibles fósiles (petróleo y gas); juegos de azar; productos farmacéuticos (Big Pharma) y tecnologías médicas; así como las más infames corporaciones tabacaleras causantes de la muerte de millones de personas.

No se trata de peces pequeños. Por el contrario, los manipuladores de la ciencia son, la mayoría de las veces, grandes corporaciones multinacionales. En la industria de la alimentación y las bebidas, por ejemplo, estas empresas y corporaciones incluyen productos de confitería, bebidas azucaradas, cereales para el desayuno, carne, preparados para lactantes, aditivos alimentarios y suplementos dietéticos.

En cualquier caso, las empresas utilizan cinco estrategias clave para manipular la ciencia y su uso en la política y la práctica.

1. La Manipulación de la Ciencia

La primera estrategia utilizada en la manipulación empresarial de la ciencia consiste en influir en la conducta y la publicación científica para sesgar las pruebas a favor de la industria. Se trata de la manipulación empresarial del desarrollo y la publicación de pruebas científicas. Se hace en un intento de adelantarse o refutar la ciencia independiente que cuestiona a las empresas y sus productos.

Uno de los principales objetivos es desviar la atención lejos de las pruebas independientes que amenazan los beneficios -y en algunos casos, incluso- el futuro de una empresa. Para garantizar la rentabilidad y su existencia, las empresas también utilizan lo que denominan "investigación segura" (léase: su investigación) para promover intervenciones favorables a la empresa.

Lo cual se basa en una ideología favorita del neoliberalismo: la autorregulación de la industria. La idea es ocultar el verdadero objetivo de las corporaciones: la creación de una regulación ineficiente (léase: nula o favorable a las empresas).

Además de dar vía libre a las empresas eliminando la reglamentación (la tan odiada burocracia), el segundo objetivo es impedir la regulación obligatoria de la industria. Las empresas temen la normativa estatal como a la peste.

Sin embargo, las empresas hacen todo lo posible para impedir que la ciencia salga adelante. En una ocasión, la tabacalera Philip Morris llegó a ordenar a un científico que cerrara su laboratorio, matara a los animales, suspendiera cualquier investigación, no volviera a publicar ni a hablar de su trabajo y buscara trabajo en otra parte.

Si esto falla, siempre queda la selección de artículos científicos para incluir o excluir pruebas. Además, las empresas también utilizan el acceso, la financiación y el poder político para manipular y socavar la investigación llevada a cabo por organizaciones verdaderamente independientes. Estas son a menudo organizaciones de investigación financiadas por el Estado creadas al margen de la influencia empresarial.

En cualquier caso, la ideología del neoliberalismo proporciona una herramienta bastante útil para gran parte de esto, ya que aboga por la eliminación de la regulación estatal en favor del libre mercado (sin regulación). Una vez que el libre mercado (léase: las corporaciones) dirige la ciencia, la investigación independiente desaparece por completo y la Coca Cola se convierte en una bebida saludable, milagrosamente.

Sin embargo, cuando la investigación realizada de forma independiente resulta ser un desafío para las empresas, éstas y sus agencias de relaciones públicas también ponen en marcha estrategias para controlar el acceso a la ciencia. En un caso, se descubrió que una empresa farmacéutica amenazaba con emprender acciones legales contra los investigadores que intentaran publicar resultados críticos.

2. Manipulación de la Interpretación de la Ciencia

La segunda estrategia de la manipulación empresarial de la ciencia busca influir en la interpretación de los datos y resultados científicos. Con ello se pretende socavar la ciencia desfavorable y crear una imagen distorsionada de las pruebas. El desafío empresarial a la ciencia se presenta a menudo eufemísticamente como "ciencia sólida".

La estrategia también implica que se "reanalicen" los datos brutos de la ciencia desfavorable para socavarla. Esto se amplía en profundidad mediante el ataque a los hallazgos científicos y la tergiversación deliberada de las pruebas científicas.

En la batalla de las relaciones públicas sobre la ciencia, ésto sigue siendo una estrategia útil porque cuestiona los hallazgos científicos adversos que implican productos y prácticas de fabricación que causan daños a los seres humanos y al medio ambiente.

Una estrategia mucho más directa es el ataque directo a los científicos y a los organismos científicos. Aquí, el objetivo corporativo es debilitar cualquier oposición a la cripto-ciencia patrocinada por las empresas.

3. Manipulación del Alcance de la Ciencia

La tercera estrategia corporativa es manipular el alcance de la ciencia. Esto se puede hacer a través de las llamadas cámaras de eco (o de resonancia mediática) dentro de las cuales las corporaciones pueden propagar la ciencia patrocinada por las corporaciones.

El objetivo es crear un "efecto de cámara de eco" por medio del cual las empresas desarrollan un espacio comunicativo en el que la ciencia favorable y sus mensajes sobre "su" ciencia se difundan y amplifiquen ampliamente. Simultáneamente, las pruebas desfavorables se ocultan o aíslan.

Las cámaras de eco dan la impresión errónea de que existe una multitud de mensajes y voces favorables a las empresas que representan a la ciencia. De pronto, instituciones corporativas como, por ejemplo, grupos de fachada creados por la industria (astrofurfing), organizaciones de terceros como think tanks corporativos, las llamadas asociaciones profesionales (léase: grupos de presión o cabildeo), y empresas de relaciones públicas, etc., todas parecen impulsar la misma versión (corporativa) de la ciencia. A menudo, estas apariencias se ven reforzadas por supuestos "expertos" creados por industrias aliadas.

4. Relaciones públicas

La cuarta estrategia consiste en crear un entorno de política pública favorable a las empresas, capaz de moldear el uso de la ciencia en la toma de decisiones políticas a favor de las empresas. British American Tobacco, por ejemplo, inventó una campaña de relaciones públicas llamada "Better Regulation" o "Smart Regulation" con el objetivo de conseguir que se estableciera una normativa favorable a las empresas.

La idea clave detrás de esto era dificultar la aprobación de políticas de salud pública contrarias a los intereses de las empresas. De este modo, las empresas con más recursos y mejor financiadas tienen la oportunidad de frenar, debilitar o, en el mejor de los casos, impedir políticas de salud pública que salvan vidas (por ejemplo, salud y seguridad ocupacional) pero que fueron perjudiciales para sus ganancias.

5. Confianza en la ciencia empresarial

La última y quinta estrategia consiste en generar confianza en la investigación empresarial y, al mismo tiempo, desconfianza en los resultados de investigación que cuestionan a las empresas. La esencia de esta estrategia es crear un aura de legitimidad en torno a las empresas y su ciencia. En otras palabras, las empresas fabrican confianza en sí mismas y en sus hallazgos semicientíficos.

Las corporaciones lo hacen, por ejemplo, financiando directamente a los académicos. Más a menudo, esto se realiza a través de una llamada "agencia independiente". A los burócratas que dirigen las universidades les gusta llamar a esto: asociaciones industriales o financiación de terceros.

Aquí está el truco. En las universidades deliberadamente faltas de dinero, respaldadas por la ideología de libre mercado del neoliberalismo, esto se hace ofreciendo generosas becas de investigación, honorarios, premios y lucrativos denominados pagos de "consultoría".

Mientras tanto, los estudiantes pueden ser tentados a trabajar para corporaciones que ofrecen espléndidas becas. El objetivo ideológico de todo esto es normalizar la presencia corporativa en la ciencia, las universidades y el mundo académico.

Se crea así dependencia de las corporaciones y de la investigación financiada por las corporaciones. El dinero, y no la curiosidad, se convierte en el motor de la ciencia. Aquí hay tres ejemplos de cómo funciona esto:

  • Berkeley, por ejemplo, recibió 50 millones de dólares de Novartis, una corporación farmacéutica suiza, es decir, Big Pharma.

  • Peor aún, ExxonMobil contribuyó al Proyecto Global de Energía y Clima de 225 millones de dólares en la Universidad de Stanford.

  • Más peor aún, la corporación tabacalera Philip Morris incluso creó su propio Programa Mundial de Asuntos Científicos.

En cualquier caso, con base en estas cinco estrategias clave, se puede ver que la manipulación corporativa de la ciencia y la evidencia científica va mucho más allá de un puñado de actores corporativos corruptos que trabajan nefastamente para sesgar la evidencia. En general, estas cinco estrategias de la manipulación corporativa de la ciencia tienen tres objetivos generales:

  1. buscan crear dudas sobre los daños potenciales de los productos de las corporaciones, sus prácticas (fabricación dañina para el medio ambiente, por ejemplo) y sobre las políticas que podrían reducir las ventas y la rentabilidad corporativa;

  2. estas estrategias también promueven respuestas de políticas corporativas y tecno-solucionismo a problemas complejos – a menudo, estos problemas son creados por las corporaciones en primer lugar; y finalmente,

  3. busca legitimar el papel de las corporaciones como actores valiosos en la ciencia y la sociedad. Esto está orientado a lo que el filósofo alemán Habermas llamó una vez la colonización del mundo de la vida, es decir, la infección de áreas de la sociedad que antes no eran comerciales (como la ciencia) con el virus ideológico del comercio, es decir, el dinero y las ganancias.

Lo más inquietante no es solo la escala y la consistencia de la manipulación corporativa de la ciencia, sino que esto se extiende más allá de influir en la producción, la credibilidad y el alcance de la ciencia.

En otras palabras, la manipulación corporativa ha adquirido un impulso político. Esto se camufla con el cuento de hadas neoliberal de que la economía y la política están claramente separadas.

Cubiertas por esta ideología, las corporaciones y sus secuaces: cabilderos corporativos, firmas de relaciones públicas, organismos de financiación de la industria, astroturfing, etc., desempeñan un papel bastante activo en la configuración manipuladora de la ciencia, las políticas de investigación y las prácticas científicas reales. Esto tiene implicaciones de largo alcance.

Potencialmente, una posible solución podría ser -como se introdujo en Italia, California y Tailandia- la creación de un impuesto, particularmente sobre corporaciones de productos farmacéuticos, tabaco, alcohol, comida rápida, petróleo y gas, etc., que sea utilizado para financiar investigaciones independientes sobre sus productos dañinos y su destrucción del medio ambiente natural.

Thomas Klikauer es el autor de Managerialism (Palgrave, 2013).

Traducido para el OLCA

Fuente:
https://www.counterpunch.org/2023/01/19/five-corporate-strategies-to-manipulate-science/

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