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De las favelas y el Brasil rural a Gaza05 de Noviembre de 2025
Cómo el militarismo y el greenwashing determinan las relaciones, la resistencia y la solidaridad con Palestina en Brasil

Los movimientos de solidaridad de Brasil han apoyado durante mucho tiempo a Palestina, pero los lazos económicos y militares con Israel se profundizan cada vez más. Mientras Brasil se prepara para albergar la COP30, las campañas de base están exponiendo los vínculos entre el militarismo israelí y la desigualdad interna, el agronegocio y la violencia estatal. Este momento ofrece una oportunidad clave para fortalecer las iniciativas de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS).
Por
Andressa Oliveira Soares -
Traducido por Álvaro Queiruga
Imagen por Fourate Chahal El Rekaby
Introducción
La solidaridad con Palestina está presente en la agenda de la sociedad civil y los movimientos sociales brasileños desde hace muchos decenios, pero en los últimos 10 años se produjo un incremento contundente en los reclamos de boicot, desinversión y sanciones (BDS), como respuesta al llamado de BDS que realizó la sociedad civil palestina en 2005.
De 2003 a 2016, Brasil fue gobernado por el izquierdista Partido de los Trabajadores (PT). Tras el juicio político que destituyó a la presidenta Dilma Rousseff en 2016, Michel Temer se desempeñó como presidente hasta que el ultraderechista Jair Bolsonaro asumió el cargo en 2019. Durante el Gobierno del PT, Brasil reconoció formalmente al Estado de Palestina en 2010 y ha condenado con frecuencia las acciones militares israelíes. No obstante, en las últimas dos décadas, la política sobre este tema se tornó cada vez más inestable, al oscilar entre las declaraciones de principios de solidaridad con Palestina y el fortalecimiento de los vínculos políticos y económicos con el régimen israelí. Incluso con el PT, pero especialmente con el Gobierno de Bolsonaro, Brasil incrementó su adquisición de armas de Israel, continuó con la exportación de petróleo al Estado del apartheid y profundizó el comercio de agroindustrias con él, todo lo cual contribuyó a sostener la infraestructura de la ocupación israelí (Nakamura, 2024).
Durante décadas, el complejo militar-industrial brasileño, la agroindustria, políticos de derecha y grupos de presión evangélico-sionistas se alinearon para fomentar vínculos más profundos entre Brasil e Israel. Juntos, normalizan el comercio con Israel con el pretexto de las asociaciones tecnológicas y la agricultura favorable al clima, y así blanquean los crímenes del régimen israelí.
Esta aparente contradicción entre la solidaridad declarada con Palestina y el afianzamiento de los lazos económicos con el régimen israelí no es exclusiva de Brasil. De hecho, muy pocos países en el mundo se han comprometido a cortar –o incluso reducir– los lazos comerciales con Israel. Esto se mantuvo aun después del reconocimiento generalizado de su régimen de apartheid1 y las decisiones vinculantes de la Corte Internacional de Justicia de 2004, 2024 y 2025 (CIJ). La de 2024 recibió el apoyo de la gran mayoría de países (incluido Brasil) en una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2024.2
Los movimientos de solidaridad en Brasil –muchos de ellos arraigados en las favelas3 , en los movimientos urbanos por la vivienda, los movimientos rurales de los sin tierra, los movimientos por la justicia climática, las personas perjudicadas por las acciones de las empresas, los centros estudiantiles y los sindicatos laborales– han aplicado campañas importantes que vinculan el militarismo israelí con la propia violencia estatal, el saqueo ambiental y el extractivismo agrario de Brasil. Desde el comienzo del genocidio en Gaza transmitido en vivo por Internet y la expansión de los asentamientos y crímenes israelíes en Cisjordania, ha crecido y está cada vez más en el foco de la atención la necesidad urgente de exponer estos vínculos de complicidad, y de cómo las relaciones israelí-brasileñas impactan a los grupos marginados en Brasil, llegando a los medios de comunicación convencionales como nunca antes.
En noviembre de 2025, Brasil será sede de la COP30 en Belém do Pará, junto con la Cumbre de los Pueblos.4 Esto abre una ventana estratégica de oportunidad para afrontar los vínculos de greenwashing entre las empresas israelíes de agrotecnología/agua y los intereses extractivistas en América Latina. Es necesario aprovechar este momento para construir una solidaridad concreta con Palestina, conectar las diversas luchas y potenciar la resistencia en el terreno.
Este artículo analiza los principales vínculos entre Brasil e Israel y cómo se conectan con las luchas en el terreno en Brasil. También analiza algunas de las victorias de las campañas propalestinas y las dificultades que frenan los avances, entre ellas las gestiones para pasar de las palabras a los hechos en lo que atañe a la solidaridad con Palestina. Esto también incluye acciones durante la COP30.
Este artículo se estructura de la siguiente manera. Después de la introducción, la siguiente sección explora las relaciones entre Brasil e Israel, brinda algo de contexto histórico y expone la cooperación militar, los acuerdos de agroindustria, el comercio de petróleo y las posturas diplomáticas de ambos países, especialmente en los últimos 20 años. La sección siguiente examina cómo se ha desarrollado en Brasil la resistencia y la solidaridad con Palestina, específicamente el movimiento BDS, en el último decenio. La penúltima sección analiza los desafíos que enfrenta actualmente la solidaridad propalestina y cómo superarlos, entre ellos los objetivos prioritarios y un camino a seguir prometedor. El artículo finaliza con una breve conclusión.
A lo largo del texto, el artículo aplica el enfoque crítico del “derecho internacional desde abajo” (Rajagopal, 2008), según el cual la movilización política es esencial para el avance y la aplicación del derecho internacional.
Ver / Bajar en PDF: Cómo el militarismo y el greenwashing determinan las relaciones, la resistencia y la solidaridad con Palestina en BrasilFuente:
https://www.tni.org/es/art%C3%ADculo/de-las-favelas-y-el-brasil-rural-a-gaza250
