- Chile:24 de Marzo de 2026
En defensa de la vida y el agua, miles de personas se movilizaron el 22 de marzo en Chile

En el Día Mundial del Agua, miles de personas tomaron las calles de Arica a Punta Arenas para exigir que el agua deje de ser mercancía y vuelva a ser un bien común.
Bajo la consigna “¡Recuperar el agua es recuperar la dignidad!”, la jornada, a la cual también se sumó el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA), visibilizó la profunda regresión en derechos hídricos que vive el país y denunció la profundización del modelo extractivista.
La convocatoria impulsada por el Movimiento por el Agua y los Territorios (MAT), el Movimiento de Defensa por el Acceso al Agua, la Tierra y la Protección del Medioambiente (MODATIMA) y el Movimiento Socioambiental Comunitario por el Agua y el Territorio (MOSACAT), cruzó regiones y se registraron movilizaciones en Arica, Antofagasta, San Pedro de Atacama, La Serena, Copiapó, Vallenar, Alto del Carmen, Santiago, Valparaíso, Rancagua, Cobquecura, Concepción, Temuco, Pucón, Valdivia, Coyhaique, Puerto Natales y Punta Arenas.
Camila Zárate, vocera del MAT, fue clara al señalar la gravedad por la que atraviesa el país: “Esta situación es crítica… No podemos hacer borrón y cuenta nueva de la institucionalidad ambiental que tenemos hoy. Tenemos que pensar siempre en el avance de mayor normativa y protección, dada la situación de crisis climática y ecológica que vive el mundo. Es vergonzoso, que seamos el país número uno en muertes por contaminación o en lograr el sobregiro ecológico en Latinoamérica. Tenemos una enorme escasez hídrica que no solo tiene que ver con la sequía sino también con el saqueo”.
Por su parte, Alejandra Salinas, vocera de MOSACAT, reafirmó la continuidad de la lucha: “Necesitamos tener claridad en recuperar nuestros recursos y en especial lo que tiene que ver con los Data Center. Estaremos pendientes con el conjunto de todas las organizaciones sociales de preservar nuestro medio ambiente”.
En el mismo tono, Cristóbal Rodríguez, vocero nacional de MODATIMA, apuntó directamente al gobierno: “Tenemos un gobierno que a través de la motosierra ambiental ha puesto en duda la sostenibilidad y reproducción de la vida. Sabemos que no es casual, es parte de un plan y programa que ve la naturaleza como un elemento fácil de mercantilizar y destruir. Estamos hablando de un país donde el 7 % de la población no tiene acceso al agua potable. Este es un país en crisis. Nos encontramos con un gobierno que tiene fanáticos negacionistas del cambio climático, y que desatiende la información científica”.
Contexto país y respuesta colectiva
Chile arrastra un modelo heredado de la dictadura que privatizó el agua mediante el Código de 1981 y lo entregó al mercado. La megaminería del cobre y el litio, que enarbolan una bandera “verde”, siguen devorando agua en el desierto de Atacama; mientras que la agroindustria de exportación (paltas, vinos, berries, entre otros alimentos) agota acuíferos en el centro-norte, además la salmonicultura contamina los fiordos del sur y los nuevos proyectos de data centers amenazan con multiplicar el consumo energético e hídrico en regiones ya sobreexplotadas.
Por lo anterior, las “transiciones” que se han anunciado en los últimos años, están en el ojo del huracán, porque no han tocado la estructura: el agua sigue siendo un derecho de propiedad privado, los territorios indígenas y rurales siguen siendo sacrificados y la crisis climática se agrava sin una gestión democrática del recurso.
Así, la movilización del 22 de marzo no fue solo conmemorativa. Fue un grito de alerta ante la regresión institucional que, según las organizaciones, se aceleró con la “motosierra ambiental”, impulsada desde sectores que hoy siguen influyendo en las decisiones de gobierno y que buscan desmantelar las pocas protecciones ambientales existentes.
Defensores y defensoras del agua y la tierra, expresaron durante la movilización que seguirán en la calle y llegarán a los tribunales si es necesario, hasta que el agua deje de ser un negocio y vuelva a ser garantía de vida para las comunidades.
Comunicaciones OLCA
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