UdeC y negocio minero: la apuesta de la casa de estudios por la explotación de tierras raras en el Biobío
La Universidad de Concepción ha mantenido durante más de una década vínculos con proyectos de explotación de tierras raras en el Biobío, incluyendo colaboraciones técnicas, investigaciones y desarrollo de procesos junto a empresas. Estos antecedentes reabren el debate sobre el rol de la academia en el avance del extractivismo y su relación con intereses empresariales en la región.
Por J. Arroyo Olea | Colaboración entre Resumen.cl y el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales - OLCA
Durante años, estudiantes de la UdeC han cuestionado las relaciones que mantiene la casa de estudios penquista con el empresariado nacional y transnacional.
Apelando al lema de "Por el desarrollo libre del espíritu", lo que ha ocurrido consecutivamente es que la UdeC ha propiciado la orientación del conocimiento en beneficio de cuantiosos negocios extractivistas, apoyando iniciativas y prestando servicios a empresas con un amplio historial de conflictividad ambiental.
En este sentido, las tierras raras en el Biobío han sido uno de los puntos de referencia donde la UdeC inclinó su interés en diversas dimensiones, y hoy se comienzan a gestar mayores cuestionamientos al vínculo entre la casa de Molina y los intereses por explotar tierras raras en la región.
Recientemente se hizo público, por parte de la empresa Neore SpA -asociada con la estadounidense Chilean Cobalt- que la UdeC mantendría una alianza para desarrollar una planta piloto donde se validaría la tecnología aplicada por esta empresa, que nace de la competencia con la transnacional Aclara Resources y es encabezada por un ex alto cargo de la misma.
Pero no es el único vínculo por la Universidad de Concepción.
Una relación de más de una década
La casa de estudios penquista materializó sus intereses desde el año 2014, y no lo ha soltado.
Acorde al informe técnico publicado por Aclara Resources conforme a la norma canadiense NI 43-101, la Universidad de Concepción fue parte de los programas históricos de ensayos metalúrgicos entre los años 2014 y 2015, donde se realizaron los ensayos preliminares para desarrollar el proceso de extracción de tierras raras.
Acorde al documento, los laboratorios de la UdeC fueron utilizados para dicho proceso, retomándose en 2016 donde "continuaron los estudios para definir parámetros y optimizar el proceso de extracción de tierras raras".
Esta participación de la casa de estudios ocurrió mientras el proyecto minero aún no llegaba a las manos del Grupo Hochschild -quien controla a Aclara Resources-, sino que se impulsaba bajo el nombre de BioLantánidos a cargo de Minera Activa, ligada al Grupo LarraínVial.
Reportes entregados
Los reportes entregados por la UdeC, indica el escrito de la empresa, "describen el estudio y la optimización de diferentes variables que resultan fundamentales para llevar a cabo un proceso de extracción de tierras raras", siendo una base sustancial del proceso.
El hecho es reconocido por el propio CEO de Aclara Resources, Ramón Barúa, quien ha señalado que "el proceso fue diseñado originalmente por la Universidad de Concepción en Chile, luego fue optimizado por la Universidad de Toronto".
Esto se reflejó, también, en diagramas de proceso de extracción de los minerales, la toma de muestras y el estudio de los parámetros a considerar.
Para la empresa, el trabajo de la UdeC entregó "resultados [que] son muy importantes para su aplicación como mejoras en el proceso de extracción en tierra y, por lo tanto, demuestran que son aplicables a un proceso a escala piloto", pero también permitió el desarrollo de la planta piloto El Cabrito, cuya infraestructura se mantiene abandonada en los cerros de Penco.
Investigaciones y académicos
El interés -y servicio- para con los intereses mineros en el Biobío tiene diversas dimensiones. En al menos cuatro casos, existen antecedentes evidentes respecto al rol que han cumplido investigaciones y/o acercamientos entre académicos de la UdeC y el negocio de las tierras raras.
Un punto clave está en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Concepción, y que la propia empresa Aclara Resources ha recogido.
El ingeniero Civil Metalúrgico, Leopoldo Gutiérrez B., sostuvo dos contratos tecnológicos CORFO relacionados al proyecto minero bajo BioLantánidos. Entre 2016 y 2017 fue director de los "Estudios de Investigación de Extracción de Tierras Raras desde Arcillas Iónicas", mientras que entre 2018 y 2019 también ejerció como director de "Desarrollo y producción de desorbentes biodegradables para la producción de tierras raras desde maicillo granítico biolantanidos". Esto se respalda en el propio perfil de la Universidad.
Por otra parte, el Ingeniero Civil Metalúrgico, Fernando Parada L., fue co-investigador entre 2014 y 2018 de una "Asesoría integral en el proyecto de recuperación de elementos de tierras raras adsorbidos en arcillas. Lixiviación y extracción por solvente", ejecutando un estudio de laboratorio para la misma empresa minera. Esto también se respalda en el propio perfil de la Universidad.
Ambos académicos elaboraron documentación que fue tomada por la empresa Aclara Resources para su informe técnico ante la legislación canadiense. Las publicaciones abordan desde estudios de investigación hasta informes de pruebas de desorción de tierras raras.
Pero no son los únicos vínculos entre academia y minera. Fundación Keule, organización que ha promovido la defensa del monumento natural amenazado por el proyecto minero, ha dado a conocer que el académico Juan Pedro Elissetche, quien ejerce también como Jefe de Carrera de Ingeniería Forestal de la UdeC, desempeña trabajos de investigación para el proyecto extractivo.
La organización publicó esta situación en junio de 2024 señalando que "el Sr. Elissetche, no sabemos si actúa en este proyecto como consultor nuevamente o como académico UDEC (como se señala Capitulo 10 Listado de profesionales".
En esta línea, plantean que "por la investidura del cargo del académico, debería existir un conflicto ético, que viene desde la antigua Grecia, que tiene que ver con que decisiones tomará y a quien privilegiará (...). No sabemos el papel de la Facultad de Ciencias Forestales (UDEC) en este proyecto, a parte de que Aclara pueda decir que trabajamos con una universidad local. Pero este estreno nos parece lamentable".
Tesis, proyectos y acuerdos
La producción de conocimiento de parte de la UdeC al servicio del interés minero trasciende a laboratorios, informes y asesorías directas.
Un claro ejemplo de aquello se observa en una breve revisión de bibliografía producida por estudiantes vinculados al proyecto minero.
En el repositorio de la casa de estudios existen tesis de investigación, principalmente del área de la ingeniería, que dan cuenta de aquello.
Un claro ejemplo se encuentra en dos investigaciones directamente relacionadas con el proyecto minero: una de 2018, mientras seguía encabezando el proceso BioLantánidos, y otra de 2024 ya en manos de Aclara Resources; ambos trabajos fueron patrocinados por los ingenieros que trabajaron para entregar antecedentes a la empresa minera, Leopoldo Gutiérrez y Fernando Parada.
Pero también la Universidad de Concepción cuenta con proyectos y acuerdos vinculados a las tierras raras.
Acorde al Centro de Recursos Hídricos para la Agricultura y la Minería (CRHIAM), la casa de estudios cuenta con un "convenio marco de transferencia tecnológica y formación profesional sobre la minería de tierras raras", del cual la organización también forma parte, pero se desconoce abiertamente el alcance del mismo.
Por otro lado, en 2024, se informó que investigadores de la UdeC participarán en un proyecto vinculado a "la exploración de nuevos materiales utilizando tierras raras", con aportes de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID).
¿Qué dirá la comunidad universitaria?
La mayoría de las acciones que se relacionan con el negocio minero guardan relación con un abierto y conocido enfoque de la casa de estudios penquista, la cual ha sido interpelada en reiteradas ocasiones por sus vínculos con empresas forestales, mineras, energéticas y un amplio listado que forma parte de la conflictividad local.
En un contexto donde se promoverá desde el Ejecutivo la aceleración de proyectos extractivos en la Región del Biobío, suma relevancia y urgencia conocer cuál será la respuesta de la comunidad universitaria.
Porque hoy no se trata solo de los cuestionamientos a la empresa Aclara Resources en Penco, sino que a una intención generalizada de levantar distritos mineros en territorios de Biobío, Ñuble y Maule.
Ante esto: ¿Qué rol jugará el estudiantado, académicas/os, docentes y la comunidad en general?